Jugar con los hijos es importante

Cuando mamá y papá juegan con los chicos toda la familia resulta beneficiada. Para los adultos significa “volver a la infancia”, y para los hijos es una oportunidad de entender a los grandes y meterlos en el reino de la fantasía.

El juego es, entonces, nada menos que jugar a vivir. Acercarnos a lo que no entendemos, investigar, explorar, conocer, descubrir. Y fundamentalmente, cuando aún no tenemos desarrollada la capacidad de expresar lo que nos pasa con palabras, el juego representa la posibilidad de revelar esos sentimientos. Sobre todo, la angustia.

Freud fue el primero en describir este matiz psicológico de expresión y “descarga” que tiene el juego. Lo hizo al observar cómo un chiquito parecía obsesionado en hacer aparecer y desaparecer un carretel de hilo.

La interpretación de este hecho mantiene su vigencia: todos los juegos en los que aparecen y desaparecen cosas, y que el bebé desarrolla muy tempranamente, son un intento por dominar la angustia frente a la aparición y desaparición de la madre.

No hablamos aquí de que la madre se vaya de viaje o se ausente por largos períodos. Cualquier ausencia suya, por breve que sea, es al mismo tiempo angustiante, inevitable y necesaria para el desarrollo del bebé. El no puede evitarlo, simplemente necesita acostumbrarse a esta situación, “digerirla”.

Y lo hace mediante el juego. Primero desaparece tras su sabanita y vuelve a aparecer, o juega a abrir los ojos y cerrarlos. De este modo, es él quien hace que el mundo se oculte delante de él, y también puede recuperarlo a voluntad.

Más adelante, cuando su capacidad motora esté más desarrollada, se esconderá detrás de una puerta y luego asomará la cabecita, o tirará una y otra vez un objeto al suelo, para exclamar con gran alegría cuando alguien se lo alcance: “¡Acá taa…!” A los adultos puede llegar a fastidiarnos este juego repetitivo, pero tal vez estaríamos más dispuestos a tolerarlo si entendiéramos que nuestro hijo no juega así por capricho o para esclavizarnos, sino que por esta vía está aprendiendo que puede perder y recuperar lo que ama.

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